La desinflación vuelve a atascarse en EEUU en enero: el IPC no logra bajar del 3% y el subyacente se mantiene en el 3,9%

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La inflación de EEUU se resiste al titular de que ha sido doblegada por completo. Las cifras de enereo confirman que la senda de desinflación prosigue en este 2024, pero más despacio de lo que algunos esperaban. El Índice de Precios al Consumo (IPC) desaceleró en enero menos de lo esperado, hasta el 3,1% tras el repunte de tres décimas hasta el 3,4% registrado en diciembre, según los datos publicados este martes por la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) del Departamento de Trabajo de EEUU. Los analistas esperaban un retroceso hasta el 2,9% que hubiese significado la primera lectura desde marzo de 2021 por debajo del 3%. La más ‘pegajosa’ inflación subyacente, (excluyendo energía y alimentos), se ha quedado en el 3,9% de diciembre frente al 3,7% pronosticado por los analistas.

Los datos de enero se antojaban importantes en la medida en la que los de crecimiento han sorprendido claramente al alza a principios de año y ahora la Reserva Federal está centrada en si este mayor impulso se ha traducido también en una inflación más persistente. La resistencia que está mostrando el índice de precios en su descenso confirma en parte estos miedos y apoya la calma telegrafiada por el banco central cuando se le pregunta por los recortes de los tipos de interés. Muy significativas en esta tesitura son las cifras intermensuales: el IPC general ha subido un 0,3% frente al 0,2% anterior y esperado, mientras que el IPC subyacente ha acelerado hasta el 0,4% tras meses en un 0,3% que ya tenía atentos a los analistas, ya que al anualizarse el dato indicaba un 4%, el doble del objetivo de la Fed. El mercado lo ha reflejado enseguida: si hasta ayer lunes los swaps aún daban más de un 50% de probabilidades a un primer recorte de tipos de la Fed en su reunión de mayo, la lectura de IPC ha hecho que junio sea la fecha señalada por los operadores. Los rendimientos de los bonos del Tesoro tanto a dos como a diez años han repuntado más de 10 puntos básicos y el dólar ha pasado a subir un 0,6% frente al euro.

El pasado viernes hubo cierta expectación con la revisión de los datos de IPC de 2023 que hizo la BLS. En concreto los datos intermensuales, manteniéndose iguales las lecturas interanuales, las que más se observan en los medios. Sin embargo, las revisiones fueron mínimas. El IPC intermensual de diciembre se revisó una décima a la baja hasta el 0,2%, mientras que la subyacente se quedó en el 0,3%. En octubre y noviembre la revisión fue de una décima al alza (hasta el 0,1% y el 0,2% respectivamente). En esas lecturas, la subyacente se dejó donde estaba, manteniéndose la tasa anualizada del último trimestre del año en el 3,3%.

En un ejercicio similar realizado el año pasado por estas mismas fechas se revisaron al alza las tasas de inflación intermensuales hacia finales de 2022, lo que significó que las tasas anualizadas de tres meses de la inflación general y subyacente se revisaron hasta el 3,3% y el 4,3% desde el 1,8% y el 3,1%, respectivamente, explican desde ING. Así pues, la desinflación de finales de año se revisó al alza, lo que provocó que la Reserva Federal se mostrara un poco más dura. Los funcionarios de la Reserva Federal ya habían anunciado que estarían atentos a las revisiones de este viernes. Las actualizaciones de este año suponen un alivio para ellos, al constatarse que la inflación se moderó rápidamente en el segundo semestre del año pasado.

Fuente: elEconomista.es

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